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Capítulo 1
¿Volver a casa? ¡Ya es demasiado tarde para pedir perdón!

Este capítulo tiene unos 1,500 caracteres (unos 1 minutos de lectura) y es el 1 de los 3 capítulos de muestra que puedes leer aquí.

Soy una niña adoptada. Mis padres me sacaron de un orfanato cuando era muy chica.

Me trataban de maravilla. Cada noche, antes de acostarme, le rezaba a Dios rogándole que no me devolvieran a ese lugar.

Pero entonces, mamá se quedó embarazada. Recuerdo que me escondí bajo las sábanas y lloré toda la noche, mientras empacaba en silencio la pequeña maleta con la que había llegado el primer día.

Sin embargo, no me echaron. Al contrario, empezaron a tratarme aún mejor.

El día que nació mi hermano, mamá me tomó de la mano y me acarició la cabeza con ternura:

Camila, ¡ahora tienes un hermanito que te hará compañía!

Papá me levantó por los aires, dando vueltas de felicidad:

¡Eres el amuleto de la buena suerte de esta familia, el tesoro más grande de papá y mamá!

Por fin dejé de vivir con ese miedo constante. Pensé que de verdad me había convertido en parte de esta familia.

Hasta que llegó ese día. Mi hermano rompió mi figura coleccionable de astronauta, mi juguete favorito. Me dio tanta rabia que lo empujé.

Él perdió el equilibrio, se cayó al suelo y empezó a llorar a gritos.

Mamá se desesperó de inmediato. Me hizo a un lado de un empujón y corrió a abrazar a mi hermano, preguntándole una y otra vez si estaba bien.

Papá llegó corriendo, me tomó por los hombros y me estampó contra la pared. Tenía los ojos inyectados en sangre, daba miedo.

¡Camila! Después de todos estos años criándote, ¿así tratas a tu hermano? Si sigues así, te juro que te devuelvo ahora mismo al

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